Con una madre con paciencia infinita, creativa y costurera, recuerdo mis primeros pasos con las agujas y las telas con un cariño inmenso.
Y es que, en mi casa, siempre se cosió. Alumnas de mi madre pasaban las tardes cosiendo, riendo y disfrutando de sus creaciones.
Mis estudios de arte me llevaron a ser profesora unos años, que más tarde abandoné, para dedicarme a tiempo completo a mi sueño.
Desde el año 2005, ayudo a mis alumnos a ampliar sus conocimientos, para realizar sus trabajos de costura personalizados, a coser y crear proyectos de costura creativa y patchwork.
Cada día quiero transmitir que ¡la costura es mucho más que coser! hace que disfrutemos de momentos felices. En definitiva, la costura nos proporciona alegría para el alma.